¡Jesucristo ha resucitado!¡Aleluya! ¡Bendito y alabado sea el Señor!

En esta primera semana de Pascua de Resurrección, en la cual la vida se ve de otra manera después de pasar junto al Señor Su Pasión y ver que ha resucitado; comprobar que no murió en balde, que sufrió un martirio entregándose por nosotros para darnos la vida futura.

La última Semana Santa del Venerable Ismael de Tomelloso fue muy dolorosa. Esta circunstancia se repite en la vida de los santos, se unen fidelísimamente a la pasión de Cristo teniendo grandes padecimientos. Por ejemplo, Santa Faustina Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia, un Jueves Santo experimentó la Pasión entera en su propio corazón. Y, en Viernes Santo, tuvo una visión de Jesús torturado y le dijo: “Tú ves Mi Corazón. Habla a los pecadores de Mi Misericordia”. El Domingo de Resurrección Jesús le dio fuerzas, debido a su maltrecha salud, para asistir a la misa. O Santa Gema Galgani, la primera santa del siglo XX, que tuvo las Santas Llagas del Salvador y sufrió otros tormentos de su Pasión, y acabó muriendo una hora después del mediodía del Sábado Santo.

            Santa Faustina Kowlaska, sosteniendo un cuadro de la Divina Misericordia, y Santa Gema Galgani.

En el caso del Venerable Ismael de Tomelloso, en la Semana Santa de abril de 1938, «aumentaron tanto los dolores, que se vio bien claro que el Señor le quiso asociar más íntimamente a su Pasión…».

Cuando llegó la Pascua de Resurrección, Ismael solo vivía con el ardiente deseo de estar en el cielo. «Desde los días dolorosos de Semana Santa Ismael no vivía en la tierra. Todo su anhelo era el cielo. La hora de la muerte no llegó para él con miedo y con tristeza. Ante la esperanza de una muerte próxima, lleno de felicidad sonreía. Le preguntó don José:

¿Estás triste, porque vas a morir?

¡No!, ahora me encuentro mejor preparado que nunca, y por lo tanto, que venga cuando quiera la muerte. Estoy seguro que la Santísima Virgen del Pilar a quien amo con todas las ansias de mi corazón, me ayudará a presentarme ante el Tribunal de su Hijo y por eso nada temo».

Tumba actual del Venerable Ismael de Tomelloso

Ismael murió dentro de los días de la Pascua de Resurrección, en mayo, en el mes de la Santísima Virgen María a la que estaba tan unido. Vivió con alegría poniendo en práctica las virtudes en modo heroico con un total abandono en Dios.

Le pedimos al Señor que esta Pascua de Resurrección dejemos atrás al hombre antiguo y progresemos en el camino hacia la conversión total, al igual que lo hizo el Venerable Ismael, que entregó su vida para gloria de Dios y por la paz entre sus semejantes.

NOTA. Información extraída de:

  • In Silentio. Blas Camacho Zancada.
  • Santa Gema Galgani. Vida de la primera Santa del siglo XX. Germán de San Estanislao y Basilio de San Pablo.
  • Santa Faustina. Apóstol de la Divina Misericordia. Sophia Michalenko, c.m.g.t.